Hay días en que sientes que la vida solo te agarra de su punching bag, que pareciera que estás en uno de esos videojuegos en los que pisas la banana que te hace dar vueltas, que tomas la poción que te ralentiza mientras todos te pasan a mil por hora, que comes el hongo que te enferma pero NO te mata, y lo peor es que no puedes reiniciar, porque no tienes más vidas, solo una y debes llegar al final del nivel sí o sí.

Hay días así, en los que despiertas con toda la pila cargada, tocas un fantasmita en el primer paso, y tienes el 5% restante para terminar el nivel, con toda la angustia que eso conlleva.

Las últimas semanas se han sentido más pesadas, y estoy seguro que las que vienen no serán más fáciles, no al menos, hasta el 4Q de 2019. Afortunadamente, como en los videojuegos, también cuentas con ítems que pueden hacerte recuperar energía, o usarlos ante una eventualidad, como los 200 pesos que olvidas en el pantalón y un buen día, los encuentras ahí para ti, las charlas con los amigos en la madrugada mientras planean grandes proyectos juntos, las reuniones después de meses sin verse, los agradecimientos porque tu trabajo resuelve problemas para las personas reales (no solo para una gran institución), el cariño de tu familia que es como si comieras un hongo de 1UP.

Y sobre todo, no olvidar de vez en cuando, utilizar el bendito mapa para saber en donde estás parado, qué es lo que hay al rededor, ver a dónde quieres ir, a dónde no, y revisar tu mochila de ítems, nunca sabes que puedes necesitar para salir de los malos ratos, en este argumento clásico que tiene la vida, al que le llamamos “El viaje del héroe”, un argumento cuyo éxito en las audiencias está más que comprobado.

https://escrilia.wordpress.com/2014/12/15/el-viaje-del-heroe-el-argumento-eterno/

Foto de portada: https://pxhere.com/en/photo/560059

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