¿A qué no se sabían esa eh?

Vámonos riendo otra vez, en víspera del reinicio de la matrix, esperando el glitch del cambio de dígitos jajaja, se acuerdan del Y2K hace 20 años? no mamar, ya estamos viejos.

Tenía planeado el recuento de este año, pero solo diré que este año han sido menos personas en mi vida, pero afortunadamente más constantes. Y por su pollo, lo mejor de este 2019 fueron dos cosas.

  • El viaje a Nordicolandia (Escandinavia, Midgard o como mejor gusten llamarle), la primera vez que literal decidí de la noche a la mañana que ya era tiempo de ir a conocer, después de casi 11 años de comenzar a interesarme por aquellas latitudes. Mención especial a ti Mar, por ‘jalar’ y seguirme la corriente por aquellos lugares, por toda la buena suerte que nos acompañó hasta el penúltimo día jajajaja. Esperando pronto poder regresar, porque Escandinavia siempre merece regresar a seguir siendo felices. Skål 🍻
  • Dar clases en mi alma mater, en mi querida facultad, es un paso que hace dos años parecía muy lejano y que en menos de un año se concretó, yo que tanto me resistía a seguir el camino del magisterio, encontré paz y sentido en ello, entiendes por qué enseñar, es simplemente, uno de los placeres de la vida. Ojalá y esto dure más, y si no, fue grandioso de todas formas.

Sigue la lista 📃 de 101 en 1001 días v2.0,que durante el 4Q19 quedó congelada, (bueno cumplir Escandinavia valió -sic- como por 50 items jajajaja)

Qué los próximos 930 millones de kms siguientes, vengan cargados de sorpresas que nos alejen de la brutal monotonía, que venga cargado de preguntas a resolver, habilidades a desarrollar, personas a las que querer, y motivos para alzar la mirada y descubrir caprichosas formas en nubes de días tormentosos y soleados, caminar con pasos firmes en glaciares polares, (porque sí, ya nos cargamos el planeta, y no hay vuelta atrás).

Que si hemos de “dejar de correr” mañana, nuestros amigos conejos estén ahí para alzar sus plegarias con Frith. Que si mañana caemos en batalla (y miren que todos los días las hay),las Valquirias estén ahí para conducirnos al Valhalla, que el padre de todo nos reciba con su sabiduría y nos permita disfrutar del banquete en el gran salón.

Jajaja, ya, no es mame, solo, que la felicidad y la buena ondita, no deje de circular entre nuestros glóbulos rojos, que tengamos ese abrazo que reconforte cuando lo necesitemos, ese silencio cuando las palabras salgan sobrando, esa mirada cómplice y traviesa cuando el tedio intente devorarnos, esa mano extendida cuando trastrabillemos que nos salve de caer, o si ya hemos tocado el suelo, que nos ayude a levantarnos, que no falte por supuesto quien crea en nosotros aunque no nos conozca, y que nos conozca quien no cree en nosotros.

Que aprendamos a vivir en solitario sin olvidar que no estamos solos.

Gracias por seguir en esta vida que se acerca a su final. Ya no somos jóvenes, no nos podemos dar el lujo de no ser felices. #Posoye!

Para mi país solo deseo: empatía. Para mi, solo deseo que no se le acabe la gasolina a éste motor.

Himno:

BYTES.

One thought to “930 millones de kilómetros después…”

  • Mar

    Por muchos kilómetros por delante! Skål!
    Gracias por todo este año 🤗
    Estaré pendiente de cuantas cosas más del reto se cumplen.

    Responder

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